Reflexiones entorno a la in-cultura laboral

La típica estrategia del viejo dicho que reza: "el que manda, manda, aunque mande mal"  que lejos de ser solo una expresión popular, es una penosa realidad en muchas empresas hoy día, si bien es importante rodearte de gente de confianza en cargos de manejo, también es importante que evalúes que tan aptos o preparados están para ello, a veces un simple gesto de agradecimiento convertido en un nombramiento, lejos de ser positivo, se convierte en una carga ya que dejas ir gente valiosa por mantener tu empresa en una zona de confort poco saludable, no atiendes a los cambios y de hecho te asustan, ves a los empleados con capacidad de liderazgo como una amenaza y optas por deshacerte de ellos o simplemente no les permites evolucionar, lo que de una y otra forma hace que te estanques con la misma gente y en consecuencia, generas un ambiente laboral altamente tóxico y poco productivo.

Muchas veces no es el tiempo que lleves en el mercado sino la calidad con la que has llegado ahí, una empresa que no reconoce sus fallas es más propensa a cometer los mismos errores, a generar inestabilidad laboral, a no proyectarse y lo más complejo de ello, es que aburre a personas con elevado potencial para evitar incomodidades corporativas y así, no afectar su vulnerable estructura.

Si sientes que te sucede algo así, es hora de cambiar el chip, recuerda que tus empleados también son seres humanos que como tú, también tienen sueños, expectativas y metas, que al igual que todos, también tienen responsabilidades y una de esas responsabilidades es hacer bien su trabajo, para que tú cómo empresario como mínimo, no olvides que pese a que puedan presentarse errores, tu personal no son máquinas, de ahí que solucionen sin cerrarse solo en el conflicto y que den lo mejor de sí para que tú empresa crezca.

Tus empleados no son tus amigos y tú cómo jefe no eres padre o madre de familia, pero todos juntos si son un equipo que de estar bien estructurado, créeme, te van a llevar la empresa por buen camino y con eso, debería bastarte para que antes de desconocer el valor que la fuerza laboral le da a tu negocio, pienses en potenciar y no en aminorar esfuerzos haciéndote 'el de las gafas'.

Recuerda que delegar y distribuir son funciones distintas, que ambas complementan tu misión como jefe y que todo lo que pase dentro de tu negocio es de tu incumbencia.

Lima, 29 de Junio de 2025.

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